Por favor. Me vas a venir a decir que aca la mala soy yo. Muy bien. Acá, la mala soy yo. La que tiene la culpa de todo soy yo. Claro. Es simple. La primera que cae, a la primera que culpan tiene nombre, Daiana.
Ahora, no se ponen a pensar un poquito? No será que la que tiene la culpa es la otra? No yo? No soy la única que no la banca, es más, conozco unas cuantas personas que opinan lo mismo que yo.
Pero ya conozco su juego. Manipula a quien quiere. Y obviamente, todos le creen. Es patética, pero sabe fingir. Y como sabe fingir, se hace la pobrecita cuando le conviene. Pero en realidad, es una tremenda hija de puta.
Alguien, alguien en la faz de la tierra que se de cuenta? Alguien inteligente que se de cuenta de que manipula a todo el mundo? Sí, algunas personas, a las que todas creen que las malas somos nosotras ¬¬
Con esto, saco una conclusión. La gente NUNCA, pero NUNCA, cambia. Pueden disimular por un tiempo ser quienes no son, crear una nueva personalidad. Pero siempre, en cuanto se sienten seguros de quienes está rodeado, saca su personalidad. Es como que se tranforma. Vuelve a ser lo que siempre fue, pero que escondió para tener amigos. Es así. No se puede cambiar la forma de pensar de una persona, no se puede cambiar como fue creciendo, como fue formando su personalidad. Porque de algún modo, en algún momento, para ella eso estaba bien. Pero claro, al no poder integrarse (o encajar) en algún lado, se inventan una personalidad para poder ir tomando confianza con los demás. Engaña a todos, y una vez que los tiene en su red, ataca. Sale lo que es ella, lo que siempre fue. Pero tiene mucho cuidado. Porque no con todos es igual.
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