Dulce introducción al caos. Dulce introducción a MI caos.

10.4.09

Y sin embargo, me di cuenta de que iba a sobrevivir. Estaba alerta, sentía el sufrimiento, aquel vacío doloroso que irriadiaba en mi pecho y enviaba incontrolables flujos de angustia hacia la cabeza y las extremidades. Pero podía soportarlo. Podría vivir con él. No me parecía que el dolor se hubiera debilitado con el transcurso del tiempo, sino que, por el contrario, más bien era yo quien me había fortalecido lo suficiente para soportarlo.

9.4.09


El beso empezó de forma habitual, Edward procuraba tener el mismo cuidado de siempre y mi corazón reaccionaba de forma tan desaforada como de costumbre. Entonces, algo pareció cambiar. De pronto, sus labios se volvieron más insistentes y su mano libre se enredó en mi pelo aferrando mi cabeza firmemente contra la suya. Agarré su pelo con mis manos; estaba cruzando los límites impuestos por su cautela, sin duda, pero esta vez no me detuvo. Sentí su frío cuerpo a través de la colcha, y me apreté con deseo contra él.
Cuando se apartó, lo hizo con brusquedad; me empujó hacia atrás con manos amables, pero firmes.
Me desplomé en la amohada jadeando, con la cabeza dándome vueltas. Algo intentaba asomar en los límites de mi memoria, pero se me escapaba...

2.4.09




Quítate la ropa lentamente hoy quiero amanecer contigo y cuidado si sospechan los vecinos, tu mujer o mi marido. Tu y yo durmiendo con los enemigos dos seres que jamás hemos querido, los dos saciando un bendito capricho donde somos masoquistas por no volver a nuestros nidos. Solo ámame que el secreto permanezca en un cuarto de hotel; te aseguro que esos tontos no van a entender, que si le somos infieles es por un gran querer. Así con cautela despacio solo ámame que si nos agarra noche, yo me inventare una excusa bien tramada el me lo cree y tu di otra mentirita a la idiota aquella. Que nos perdone nuestro divino señor si cometemos un delito. Adán y Eva pecaron por tentación tu y yo no somos distintos. Que traviesos somos y que bien se siente.