Me gustaría que todo fuese distinto, que todo saliera tal cual lo quiero. Que esa persona estuviese a mi lado, simple y sencillo, sin vueltas. Una vez más el destino quiere sacarmelo de la cabeza, una vez más lo intenta y fracasa, una vez más la historia se repite. Como si no pudiera, como si el amor, la locura, el capricho, la necesidad de estar a su lado fuese más fuerte que todo, fuese imposible de destruir, imposible de sacarlo de mi. Solo son dos segundos los que el destino, o tal vez yo, consiguen que todas esas cosas, esos sentimientos desaparezcan, pero cuando los dos segundos transcurren, todo vuelve a ser lo mismo. Esa paz que encuentro, esa sensación de que ya pasó, con tan solo un abrazo, un te quiero, una mirada de esa persona, desequilibra todo. Es imposible de vencer. Es inevitable. Lo quiero. Lo amo. Me vuelve loca.
Pero a la vez me gusta, a la vez me encanta, me atrae, me tienta. Esos sentimientos hacen que pierda el control, que me atreva más, que lo intente olvidar Y UNA Y OTRA VEZ, me de cuenta de que lo que hago no sirve para nada. Secillo. Perfecto.
Otra vez el destino me pone a prueba. Pero ahora, me dejó todo en bandeja, todo demasiado fácil, aunque tentativo. Intenta una vez más vencer a esos sentimientos. No se rinde. Nunca. Esta vez juega su mejor carta. Esta vez está dispuesto a ganar, sea como sea. Lo está consiguiendo. Todo demasiado tentativo para un humano, todo demasiado fácil, rápido, espontáneo. El destino cree que es lo correcto,. que es perfecto para que caiga y mi rumbo sea otro.
Pero de nuevo vuelve a perder. Jugando su mejor carta, vuelve a perder, pero esta vez me di cuenta de que el destino manda señales, señales de que por más que esté namorada de él me haga mal, muy en el fondo, a la larga, tal vez, me haga bien.
Esta vez elijo yo lo que quiero. Esta vez tengo en claro mis objetivos, mi sueño, mis sentimientos. Esta vez siento que gané, aunque tenga muy bien en claro que nunca va a pasar algo. Me gustan los desafios. Esta vez estoy contenta. Aunque no va a durar mucho tiempo, probablemente. Ahora no me puedo quejar. Ahora fui yo la que marqué mi propio destino. Ahora no puedo echarme atrás. Ahora me toca actuar, reaccionar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario