Dulce introducción al caos. Dulce introducción a MI caos.

4.8.09


Sufres al desear lo que no tienes. Gastas la vida anhelando el milagro definitivo. Conseguirlo significa padecerlo; porque te decepciona, te daña, te duele. Empeñado en tu paraíso, día y noche, nuevo oficio: mudar en conveniente lo que no te conviene. Te postergas, te desvives, ya no cuentas, ya no eres; pretendes ser el salvador de aquello que te ha vencido. En lo alto odias; en lo profundo aún quieres. Lloras por no saber perder lo que nunca has tenido. Aunque un amor no correspondido puede llegar a ser tan doloroso como la muerte de un ser querido. Puedes comprarte el gatito más bonito del mundo; pero por más alimento, medicinas y cariño que le des, algún día morirá. El gatito no es inmortal. Con el enamoramiento sucede igual: Lo imposible es hacerlo eterno.
Conseguir desenamorarse es lo natural y no conlleva ningún problema verdadero, sólo se necesita estar enamorado y darle a su curso y discurrir espacio y tiempo.
Desenamorarse a voluntad consciente significa tomar el mando para provocar, soportar y superar, de forma limpia y controlada, algo que, por las dulces o por las amargas, inevitablemente va a suceder. Lograrlo no es nada sencillo; pero tampoco es un acontecimiento milagroso. Algunas leyes del universo parecen disfrutar con el desorden, arrasando formas, finalizando procesos, impidiendo lo estable; y el hombre posee un talento innato y demostrado para complacerlas y satisfacerlas. El enamoramiento no escapa de ellas; por lo que desenamorarse de manera fulminante es absolutamente viable.
Desenamorarse a voluntad consciente es un camino breve, un viaje en cinco pasos; tan sacrificado y tan duro como beber piedras; pero hay que ser valiente, sólo son cinco tragos. Los cinco se complementan y se retroalimentan. Aquí tienes su esencia:
Paso 1: Detectar obstáculos
Paso 2: Liberar el Yo-Consciente
Paso 3: El plan alternativo
Paso 4: Convencer al inconsciente
Paso 5: Justicia

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